domingo, 18 de octubre de 2009

Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno


Velocidad, destreza y desenfadadas competiciones invernales, Nintendo y Sega se van de Olimpiadas.
Los Juegos Olímpicos de Invierno llegan en primicia a las consolas Nintendo para que Mario y Sonic vuelvan a dirimir sus diferencias tras las anteriores olimpiadas que SEGA celebró en Wii. Así que si queréis disfrutar de la nieve junto a los personajes más carismáticos de la industria del videojuego, ya tardáis en poneros el wiimote y el nunchuk en la mano. ¡Qué gane el mejor!
Mario, Sonic, Yoshi, Tails, Luigi, Knuckles, Peach, Amy, Bowser, Eggman y así hasta 20 atletas tanto de Nintendo como de SEGAprotagonizan un videojuego que, bajo la supervisión del mismímisimo Shigeru Miyamoto, quiere conseguir la medalla de oro y superar los satisfactorios resultados obtenidos en Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos (2007).

Para lograrlo, en esta ocasión SEGA Japón se centra en las modalidades olímpicas de invierno, recogiendo las licencias oficiales de los Juegos que se celebrarán en Vancouver a principios del 2010. Había presión por ser este el primer producto avalado por el Comité Olímpico Internacional, pero los nipones han sabido comportarse como auténticos profesionales para conseguir su particular condecoración.

Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno destaca no sólo por su nutrido repertorio de protagonistas, sino también por un denso repertorio de modalidades y elementos que consiguen aportar variedad y consistencia a un título que, además, aprovecha efectivamente las posibilidades del wiimote, del nunchuk e incluso delWii Balance Board.

Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno
En los particulares Juegos Olímpicos de Invierno de SEGA Japón participan hasta 20 personajes, divididos en cuatro categorías según sus características: velocidad, potencia, destreza y equilibrados.
SEGA y Nintendo cara a cara una vez más
Una de las grandes virtudes del videojuego es que nada más acceder al menú principal ya se nos ofrece la posibilidad de disputar una
Partida Rápida, opción ideal para partidas improvisadas de hasta cuatro jugadores simultáneos donde vamos a disponer de hasta 22 eventos deportivos, sumando tanto eventos olímpicos (oficiales) como eventos fantasía (no oficiales).

No obstante, el apartado más interesante del título y, también, el más longevo en términos jugables es Festival, una modalidad desde la que participar en los más disparatados Juegos Olímpicos de Vancouverdurante 16 días repletos de entrenamientos y competiciones. Todo según una estructura lineal que dará comienzo una vez seleccionemos a nuestro deportista (que puede ser uno de los 20 personajes de Nintendo o SEGA, además de nuestros propios Miis si es que lo deseamos).

Esquí alpino, salto, esquí acrobático, snowboard, patinaje de velocidad, patinaje artístico, bobsleigh, hockey sobre hielo y curling son a "grosso" modo las 11 variantes con las que nos vamos a encontrar a lo largo de las más de dos semanas de competición dentro de un modo de juego donde lo importante será participar, claro que sí, pero también ir sumando puntos para convertirnos en, como dice el juego, "campeones de campeones".

Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno
Todas las pruebas disponen de tutoriales para que aprendamos, antes de empezar, cuáles son las claves de cada especialidad. Incluso podremos utilizar el Wii Balance Board para esquiar, aunque siempre será opcional.
Atletas arcade
Una particularidad muy llamativa, y a la vez digna de mención, es la correcta implementación de
vídeo-tutoriales y demás ayudas para que no saltemos a la pista sin tener unas mínimas nociones de cómo desenvolvernos en cada especialidad. Cómo sujetar el mando de Wii o explicaciones sobre especialidades como el curling no faltarán en un producto ideado para que sea accesible a todo tipo de públicos.

Sin embargo, no es la intención de Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno acabar siendo un simulador, sino más bien una obra de lo más arcade. Tal vez ese sea el motivo por el que se hayan añadido los eventos Fantasía, las cuales constituyen otras 11 pruebas adicionales en sí mismas, y que nos harán realizar un salto sorteando los planetas de Super Mario Galaxy o descender a bordo de una tabla en escenarios tan míticos como el de Radical Highway (Sonic Adventure 2); y eso sin contar la carrera de esquís en un famoso circuito de la serie Mario Kart.

En suma, un conjunto apetecible, bastante duradero y rejugable, puesto que a la consecución de
medallas de oro en cada disciplina debemos de añadir la existencia de los emblemas, los cuales nos serán otorgados cuando realicemos algo fuera de lo común, como hacer un número determinado de acrobacias durante un salto.

Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno
Melodías vivas, doblaje al castellano y hasta la presencia de composiciones que a muchos les serán familiares nutren un apartado sonoro más que correcto y a la altura de una competición como las olimpiadas.
Medalla olímpica a la diversión
Y es que, aunque nos encontremos en las olimpiadas, la verdad es que conseguir todos estos premios será importante, ya que se traducirán en un dinero muy útil para irnos
De Compras, otra opción de juego que nos da la oportunidad de adquirir música, equipamiento (botas, guantes, monos...), información sobre la historia de los Juegos Olímpicos y hasta elementos de personalización del estilo de pegatinas o diseños con los que decorar tablas de esquí o de snowboard. Hasta hay disfraces para convertir a nuestros Miis en clones de Mario y Sonic.

Realmente, hay pocos motivos en Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de Invierno para dejar de jugar, ya que a las extensas posibilidades de jugabilidad hay que sumar una presentación sensacional. Los menús arrojan, aparte de modernidad, una limpieza impoluta, la cual brilla durante el juego gracias a unos modelados que hacen honor a la brillante plantilla de personajes presentados.

Pero, por si esto fuera poco, el título incluye una serie de
minijuegos(también para hasta cuatro usuarios) que, aunque no sean más que una excusa para volver a practicar disciplinas olímpicas, añaden un particular toque de originalidad a una obra que, como poco, logra igualar a su predecesor.